CÁNCER DE PRÓSTATA
El cáncer de próstata es una enfermedad que afecta a la glándula prostática, ubicada debajo de la vejiga y alrededor de la uretra masculina. Es uno de los cánceres más comunes entre los hombres. Aunque algunos tipos de cáncer de próstata pueden crecer lentamente y no requerir tratamiento inmediato, otros pueden ser agresivos y propagarse rápidamente a otras partes del cuerpo.
La detección temprana es clave para un tratamiento efectivo, por lo que se recomienda a los hombres mayores de 50 años que se sometan a pruebas de detección regulares, como el examen de antígeno prostático específico (PSA) y el examen rectal digital.
"Los hombres con un padre, tío o hermano con antecedentes de cáncer de próstata tienen un riesgo aumentado de desarrollar la enfermedad"
Cáncer de próstata: Causas
Existen varios factores de riesgo y causas subyacentes que pueden contribuir a la aparición de cáncer de próstata.
El principal factor de riesgo es la edad avanzada. El cáncer de próstata es más común en hombres mayores de 50 años, y el riesgo aumenta significativamente con la edad. Además, el antecedente familiar de cáncer de próstata también es un factor de riesgo importante. Se han identificado ciertos cambios genéticos asociados con un mayor riesgo de cáncer de próstata, lo que resalta la importancia de los factores genéticos en esta enfermedad.
Además, los hombres de raza africana tienen un riesgo más alto en comparación con hombres de otras razas, aunque la razón exacta de esta disparidad racial no se comprende completamente.
Algunos estudios sugieren que una dieta alta en grasas, especialmente de origen animal, y baja en frutas y verduras, puede aumentar el riesgo de cáncer de próstata. El consumo excesivo de alcohol y el tabaquismo también pueden contribuir a este riesgo.
Cáncer de próstata: Síntomas
Los síntomas del cáncer de próstata en etapas tempranas suelen ser sutiles o incluso inexistentes. Sin embargo, a medida que avanza la enfermedad, pueden aparecer síntomas como dificultad para orinar, flujo urinario débil o interrumpido, necesidad frecuente de orinar, especialmente por la noche, dolor o ardor al orinar, presencia de sangre en la orina o semen, y dolor en la zona pélvica, la espalda, las caderas o los muslos.
Es importante destacar que estos síntomas también pueden ser causados por afecciones benignas de la próstata, como la hiperplasia prostática benigna (HPB), por lo que no son exclusivos del cáncer de próstata. Ante la presencia de alguno de estos síntomas, se recomienda consultar a un médico para una evaluación adecuada y un diagnóstico preciso.
«El cáncer de próstata detectado a tiempo, se cura. Por eso se recomienda acudir al urólogo de forma periódica.»
Tanto la Asociación Americana de Urología como la Asociación Europea de Urología, establecen que deberán realizarse pruebas periódicas para descartar cáncer de próstata los varones mayores de 50 años o de 40 si tienen antecedente familiar de cáncer de próstata o de mama.
Diagnóstico Cáncer de Próstata
El diagnóstico del cáncer de próstata comienza con una evaluación médica detallada, que puede incluir un historial médico completo, un examen físico y pruebas específicas de detección.
Examen digital del recto: el médico introduce un dedo enguantado en el recto para palpar la próstata y detectar cualquier anomalía, como protuberancias o agrandamiento.
Prueba del antígeno prostático específico (PSA): Se realiza un análisis de sangre para medir los niveles de PSA en la sangre. El PSA es una proteína producida por la próstata y niveles elevados pueden indicar la presencia de cáncer o otras afecciones prostáticas.
Si se detectan hallazgos preocupantes en estas pruebas, el médico puede recomendar una biopsia prostática para confirmar el diagnóstico. Durante la biopsia prostática, se toman muestras de tejido de la próstata para su análisis bajo un microscopio. El procedimiento se realiza bajo anestesia local o sedación consciente. Se introduce una sonda de ultrasonido en el recto para guiar la inserción de una aguja especial a través del recto hasta la próstata. Se toman múltiples muestras de tejido de diferentes áreas de la próstata.
Además de la biopsia prostática, pueden realizarse otras pruebas para evaluar la extensión del cáncer y planificar el tratamiento, como resonancia magnética de la pelvis, gammagrafía ósea o tomografía computarizada (TC) de la pelvis y el abdomen.
Tratamientos cáncer de próstata
El tratamiento del cáncer de próstata varía según la etapa de la enfermedad, la edad y la salud general del paciente, así como las preferencias individuales. Las opciones de tratamiento pueden incluir:
Cirugía cancer de próstata
La Prostatectomía radical es una cirugía que implica la extirpación completa de la próstata y vesículas seminales, a menudo, según el grado de riesgo, se extirpan también los ganglios linfáticos. Puede realizarse mediante cirugía abierta, laparoscópica o robótica.

Radioterapia
Se utiliza radiación de alta energía para destruir las células cancerosas. Puede administrarse mediante radioterapia externa o braquiterapia, donde se colocan implantes radiactivos dentro de la próstata.

Tratamiento hormonal del cáncer de próstata
Es una terapia deprivadora de andrógenos. La terapia hormonal reduce los niveles de testosterona, que pueden estimular el crecimiento del cáncer de próstata.

Otros tratamientos contra el cáncer de próstata
Vigilancia activa: Para algunos hombres con cáncer de próstata de bajo riesgo, la vigilancia activa puede ser una opción adecuada. Esto implica monitorear regularmente la progresión del cáncer mediante exámenes físicos, análisis de PSA y biopsias prostáticas, pero sin tratamiento inmediato.
Quimioterapia: Se utiliza para tratar el cáncer de próstata avanzado que no responde a la terapia hormonal.
Radioterapia paliativa: Se puede utilizar para aliviar los síntomas y reducir el tamaño de los tumores en casos avanzados o metastásicos.
PREGUNTAS FRECUENTES
Se trata de complicaciones poco frecuentes, solo aparecen en el 10 – 15% de los casos, que dependen, en gran medida, del tipo de técnica quirúrgica utilizada, de la experiencia del cirujano, del tipo de tumor y de su localización así como de las características propias del paciente.
Como se ha explicado, la aparición de estos efectos secundarios indeseados depende fundamentalmente del cirujano y de las características del paciente. El robot facilita la cirugía pero no ofrece mejores resultados por sí solo, depende del cirujano que lo use. Por tanto, aunque pueda suponer una ventaja, no garantiza un mejor resultado respecto a la laparoscopia. Lo que sí es evidente que la cirugía mínimamente invasiva (robótica o laparoscópica) ofrece mejores resultados que la cirugía abierta, incluyendo incisiones más pequeñas, menos pérdida de sangre, menor dolor postoperatorio, recuperación más rápida, estancia hospitalaria más corta y menor riesgo de complicaciones. Además, permite una mejor visualización del área quirúrgica y una precisión más alta en la manipulación de tejidos.
Aunque la elevación del antígeno prostático o un tacto rectal anormal pueden sugerir la presencia de cáncer de próstata, la única forma para confirmar el diagnóstico es mediante la realización de una biopsia prostática. Una biopsia es un procedimiento en el que se obtiene un pequeño fragmento de tejido para su análisis por un patólogo. La toma de biopsias es un procedimiento mínimamente invasivo que se realiza de forma ambulatoria. Consiste en obtener una pequeña cantidad de tejido de la próstata mediante la introducción de una aguja especial a través del recto guiado por un ecógrafo.